sábado 4 de julio de 2009

Figurita repetida


JK, me dijo que le gustaba harto, que era el tipo de chico con quien todas quieren salir, que era un posible padre (insertar aquí mi cara de sorpresa) para sus hijos, que se reía mucho conmigo, pero que no quería estar conmigo porque no quería complicar su vida, como si arriesgarse a una relación conmigo es sinónimo de alarma nuclear, señal de corran por su vida.

Aguanté cuanto pude, puse a prueba mi capacidad para ser paciente, la chamba, las ganas, el miedo, todo era pretexto para no salir. En fin aguanté, salimos poco y creo que me porté bien. Compré chocolate, bebí agua sin gas, solo porque a ella no le gusta con gas, cociné cosas incomibles y aguanté sus bromas incomprensibles. Pero algo se jodió.

Creo que fue después de ir a cenar a algún lugar. Dejó de contestar mis llamadas, hasta de devolverlas, lo cual es al menos un signo de consideración, no quería que fuera a recogerla a su oficina, me decía que no iba a salir y luego me contaba de su noche en la discoteca. Decidí no hablarle más cuando me dejo plantado en la puerta del cine, con entrada para dos y todo.

Ni siquiera me avisó que no iba a ir a la película. La llamé y me contestó desde su cama. Juré no llamarla más, pero hubo una última vez. La llamé borracho, hasta ahora no me acuerdo qué dije. Supongo que ella no se acuerda, pero una frase me liberó: Ojalá no me vuelva a encontrar contigo. Pasó un año para que mi inexistente hoja de vida sentimental me entregue algo como sorpresa: un estúpido deja vu.

J, dijo que se alegraba de encontrarme, que le parecía un chico culto, interesante y divertido y que podíamos salir a manejar bicicleta cuando quisiéramos, a los dos nos gusta eso de la pedaleada. Se sentía cómoda conmigo, al menos eso dijo, y se notaba por la manera como sonreía, al menos eso les contaba yo a mis amigos.

Aguanté cuanto pude, es decir traté de mantener la sonrisa en su cara cuanto pude, me porté bien, intenté ser totalmente distinto de su ex novio acosador, llamé cuando estaba enferma, consolé cuando estaba triste, cociné algo incomible como cena y a ella le gustó, supongo, compartí mis lucky barrel también. Pero algo se jodió.

Creo que fue después de salir al Full. Hablamos de todo, nos tomamos dos cervezas y la noche parecía ir bien. Me besó y traté de no confundirme, nunca pregunté, nunca me rendí cuando casi me provoca un colapso respiratorio, por seguirle el ritmo en bicicleta, le regalé dos poemas de Benedetti, todo iba bien, según yo. Que iluso.

Su teléfono ha comenzado a sonar y a sonar sin que haya respuesta, me he acostumbrado a escuchar a su contestadora. No hice nada, mi única culpa es hacerla sonreír siempre. Me ha dejado de contestar como si yo la incomodara con mis ganas de saber cómo está. No la culpo, o sí, no lo sé, la duda se ha vuelto una costumbre en mí.

No estoy resentido. En otra época hubiera armado lío, pero para qué. No creo que se pueda odiar a quien una vez te ha dicho mi amor.Hasta risa me da que alguien me haga tropezar sin pretenderlo con la misma roca. Noel dice que el cariño no se mendiga, así hasta aquí llego yo. No sé que más hacer para que J. quiera verme, no tengo ese talento. En fin no volveré a hablar más de ellas...creo.

SUPONGO QUE TIENES EXPERIENCIAS "TA MADRE OTRA VEZ LO MISMO" ESTIMADO LECTOR QUE NOS ACOMPAÑAS. COMENTE, AMIGO (A) COMENTE.

Entra en el humo...

jueves 25 de junio de 2009

Cosas que pagaría por ver


Pagaría por ver que Noel, el corajudo e inexplicable editor del blog, acepta a la primera vez las sugerencias para los temas de los post. Pagaría por ver que mi mismo auto denominado consejero virtual, pase un fin de semana tranquilo en su casa sin necesidad de irse alcoholizando por ahí, y consecuentemente, arrastrándome consigo.

Pagaría por ver a J. comiendo hot dog crudo en el cine. Debe ser lo máximo ver cómo, sin importarle nada, abre su bolsa infame de embutido y con toda la paciencia del mundo separa la cobertura de plástico y coma así nomás sin roche. Lo normal es que te embutas con palomitas de maíz, pero ya con hot dog, eso debe ser lo máximo.

Pagaría por ver al Alianza Lima campeón de la Copa Libertadores. Lo celebraría gritándoselo a don Alcibiades que para molestarme siempre decía “esos de blanco con azulito, son muy malos ¿verdad?”. Pagaría por ver el rostro de J. cuando le cante Yellow de Coldplay (tú sabes por qué).

Pagaría por ver que la antena de wifi que haré usando una lata de gaseosa y alambre de cobre capta todas las señales posibles; pagaría por ver que pelusa deja de ladrar a las ocho de la mañana como si estuviera drogada, y que el jugo de no sé qué cosa que hace la vieja, ya se ha acabado cuando bajo a desayunar.

Pagaría por ver que de verdad uso el saldo de celular para otra cosa que no sea hablar contigo, pagaría por ver y saber que mi corazón es menos débil y vulnerable ante tus ojos, sin necesidad de que me digas demasiado tarde. Pagaría por ver que mis hermanas ya se dieron cuenta que soy su hermano mayor.

Pagaría por ver que se hacen realidad ciertas venganzas que tengo pendiente; pagaría por ver algún día que puedo tocar completa una canción de Oasis sin equivocarme después de haberla ensayado veinte veces, pagaría por que alguien aplauda mi esfuerzo por ser buen guitarrista. Por eso pagaría el doble.

Pagaría por ver que puedo levantarme de la cama todos los malditos días a las seis y veinte de la mañana para bicicleta por treinta minutos; y que el agua caliente todavía no se ha acabado, cuando regreso a casa después de manejar dos vueltas alrededor de la manzana, y con dolor de rodilla.

Pagaría por ver que mi impresora acepta, sin problemas, el cartucho de tinta recargable que le puse; pagaría por ver que el sol no siempre sale por el este (de acuerdo a tus cálculos), pagaría por ver que vivo solo y me gusta; y también por ver que mi presidente primero consulta y luego promulga leyes que benefician a todos.

Pagaría por ver que en casa el yogurt y el trigo atómico no se acaban tan rápido; y que nunca me culpan por que la fruta que compraron recién, ya se acabó. Pagaría y aún así no tendría como pagar si en este humilde y, a veces, adefesiero blog, aparece un comentario de José Saramago que diga: eres bueno escribiendo, cachorro, eres bueno.

Esta versión de Yellow es la que más me gusta, la pongo además de preguntarte ¿pagarías por ver algo, estimado lector? CUENTA CUENTA.




Entra en el humo...

martes 16 de junio de 2009

Cuchillos en la panza


Pasé corriendo por la tienda de mi abuelo. Iba a visitar a una amiga que ahora, por alguna extraña razón no me habla. Lucho, Lucho, gritó don Alcibiades, Mañana vengo, abuelo, para conversar, tengo cita, dije. Al día siguiente un infarto se lo llevó sin avisar, me dolió como una cuchillada en la panza. No me pude despedir, nunca me lo voy a perdonar.

Mi único crimen era haber dicho que me gusta. Ella tenía quince años; era rubia como el sol, invitada infaltable en todas las fiestas. Yo: un fantasma que no figuraba en el mapa social. Me esperó a la salida del colegio, me reclamó que llene mis palabras con su nombre, arrastró mi orgullo por donde quiso. Hasta ahora duele, sí, en el centro mismo de la panza.


Habíamos quedado cinco a cinco. Penales. Debía patear el penal número seis, ellos ya habían fallado el suyo. Era fácil si lo metía ganábamos. Yo ganaba más, nunca más me escogerían de relleno en el equipo. Avancé mirando al suelo. Planeaba patear fuerte y al centro, a medio camino cambié de opinión, pateé afuera. Otra vez la cuchillada en la panza.

Estaba tan borracho que no entendía por qué las lágrimas rodaban por mi cara. Ivette tampoco entendía por qué tenía que irme, por qué la había conocido tan solo una semana antes de partir. Me regaló una foto, le regalé una estrella. Cuando regresé, tenía novio. Prefiero pensar que nunca la volví a ver.

Había comenzado como un juego. El de ron Pampero se había acabado hace rato, y entonces conversábamos. Están contentos conmigo en el grupo, pregunté. La lista de quejas se convirtió en una bola de nieve que, poco a poco, sepultaba mi autoestima. Cuando terminaron de hablar, los invité a irse de mi casa. Tuvieron que buscar otro guitarrista.

Te llamo el lunes, para seguir conversando. Había pasado una semana tratando de reconquistarla, era, ES, el amor de mi vida. Llámame el domingo, el lunes no estaré, viajo, A dónde, pregunté. No respondió. Los papás de S. nunca me quisieron dar su teléfono, su e-mail, alguna señal de vida. No los culpo, no quiso, NO QUIERE saber más de mí.

Nunca me he dado cuenta por donde camino, es normal que me tropiece con cualquier cosa, eso en mi familia siempre ha sido motivo de risa, hasta que una mañana quise ir corriendo a abrir la puerta y le di una patada a un macetero. La violeta africana que tanto le costó conseguir a mi viejo, murió heroica e instantáneamente. No me habló en una semana.

No me gusta que me digas que estas enamorado de mí, no tengo intención de enamorarme de alguien como tú, dijo. Siguió hablando pero yo no entendía nada. El mundo era una película que avanzaba hacia atrás y en mute. Nunca sabrá que mi intención siempre fue hacerla sonreír. Noel vino al rescate y me invitó dos cervezas para que el dolor pase. Mientras la resaca duraba, funcionó, pero ahora la panza me duele más que nunca.

Espero que nos cuentes amigo lector, qué momentos tristes te hicieron sentir cuchillada en la panza
Spiders de Moby coincidió con el final del post.



Entra en el humo...

miércoles 10 de junio de 2009

La caída de un héroe


Si algo he envidiado de Noel ha sido su suerte con las chicas. Aprende cachorro, dice siempre que salimos juntos a una discoteca y se lanza a la pista de baile. No le toma mucho tiempo conseguir compañía, mientras yo busco ponerme cómodo en la barra del bar de donde me moveré hasta cuando sea de madrugada, sin haber bailado y patéticamente ebrio.

Pero el domingo, ese mismo héroe discotequero me ha sorprendido para siempre. Estaba tratando de terminar Yo Cornelio, una novela escrita por un colega mío, de pronto Noel me llamó para ver si podía ir a verme y se apareció en mi puerta con un six pack de Pilsen. Tenemos que hablar, dijo, ha pasado algo.


La culpable de todo es Janis, una chica que había conocido la semana pasada. Me contó que la había besado un par de veces, pero el sábado, cuando fueron juntos a la casa de ella en vez de ir a la inauguración de Mamut, la nueva discoteca de la ciudad, todo el talento de Noel para seducir hasta las piedras, fracasó categóricamente.

Janis le había dicho que no sentía nada por el que si se habían besado, era como si fuera un juego de adolescentes. Pero nada más, dijo mientras secaba su segunda cerveza en cinco minutos. No sabes lo que se siente viejo, sientes como si te hundieras en el suelo, puta madre, se siente como una cuchillada, aquí en el centro de la panza.

Lo mismo debe haber sentido H., cuando le hiciste lo mismo, quise responder pero no me dejó. Pero lo más jodido fue cuando, así de buena onda le quise agarrar la mano y ella me rechazó, no lo he hecho para creerme su enamorado, fue un gesto como para protegerla, de cariño. Entonces qué diablos querrá la flaca, pregunto, y me responde No sé.

No sabe. Lo peor es que estoy enamorado, dice. En este punto ya la cosa parecía medio en broma. Estaba esperando que saliera el broder con la cámara, que inesperadamente Noel me abrace gritando, Ahh cabrón te la creíste. Noel el que nunca se toma nada en serio está enamorado, sin saber qué hacer. No toqué ni una cerveza, él las ha tomó todas.

Hay que tomarse las cosas más olímpicamente, Noelito, si no quiere, pues no quiere, le dije tratando de usar las mismas palabras que él usa para darme aliento. Nada parecía funcionar, estaba ebrio y triste. Tú crees que me quiera, No sé, pucha a quién le preguntas, Noelio, digo, de repente ella sí te quiere, pero habrá que darle espacio.

Luego se despidió y mientras arrastraba los pies por las calles de Los Naranjos, rumbo a casa, me pregunté si sería mejor aconsejarle que desaparezca por un rato, como siempre hago cada vez que me rechazan, me convierto un fantasma perdido en mi tristeza, no salgo, no me comunico con mis amigos, me convenzo que solo sirvo para los crucigramas.

Me dí cuenta que ahora Noel necesitaba de mí, que debía estar junto a quien tantas veces me ha consolado luego de que me dijeran Es mejor que no nos veamos más. Corrí hasta alcanzarlo y cuando lo hice vi la huella de una lágrima en su mejilla. Lo abracé y fingí no darme cuenta. Los héroes son héroes siempre. A la mierda el lunes, viejo, dije, vamos te invito una cerveza y seguimos conversando. Era lo menos que podía hacer. NOTA: si quieres mandale un mensaje a Noel, estimado lector que no se por qeu diablos nos acompañas.




Entra en el humo...

domingo 31 de mayo de 2009

(Sin) tácticas o estrategias varias


No sé cómo hacer que J. se enamore de mí.
Estoy enamorado, creo estoy enamorado, no sé por qué diablos la extraño tanto, si la conozco poquito. Intenté, en vano, no confundirme cuando me besó, ni portarme como un adolescente, en busca de explicar todo, que en mi caso es mucho pedir, lo único cierto es que la extraño.

Ella no me extraña ni mucho menos. Ha dicho que no es bueno que piense en ella, porque no quiere involucrarse con nadie. Y cuando me dice eso, me siento chiquito, y trato de cambiar de conversación para decirle en algún momento lo divertido que es involucrarse conmigo (mentira), o lo agradable que es correr el riesgo de ser mi enamorada (¿?) y que nada malo va a pasarle.

Imagino mil finales a nuestras pocas citas, todo se va al diablo cuando no contesta mis llamadas. Me imagino su cara de fastidio cuando ve mi nombre junto al mensaje de llamada perdida, tal vez piense que soy, o voy a ser, igual que el ex novio manipulador que le hiso perder el tiempo durante dos años, qué se yo qué pensará.

Cuando le regalé Arcoiris, un poema de Benedetti que me gusta mucho, sonrió como sonríe la musa de don Mario en el poema, y le gustó harto, dijo que nadie le había regalado un poema. Buen comienzo, pensé, pero luego su contestadora aparece cuando la llamo y me pregunta si deseo dejar un mensaje de voz. La verdad yo deseo, que ella, se enamore un poquito de mí.

Pero no sé cómo y me hace sentir tan tonto. No sé si pueda motivar que le provoque abrazarme sin pretextos, acompañarme a cualquier lugar en busca de un libro que me va a dejar en bancarrota si lo compro, o a comprar películas independientes que luego veremos juntos tirados en mi cama (acostados, tirados, no creo).

Y me siento tonto por enésima vez, porque no tengo estrategia alguna para que no se aleje de mi lado, como calculo que va a pasar si no se me ocurre nada. Si te quiere besar, te va a besar, así la enamores o no, ya deja de estar jodiendo con eso, dice Noel, cada vez que pido consejo. Noel siempre tiene respuesta para todo, siempre tiene chicas a su lado. El ya la habría conquistado.

No importa cuántos lucky barrel le regale nunca puedo adivinar qué piensa, o qué quiere. De pronto para ella solamente sirvo para resolver crucigramas y mi capacidad para arrancarle una sonrisa cuando piensa en mí, es igual a cero, de pronto soy un fantasma que no sabe qué decir, de pronto soy tan torpe como para derramar un vaso de cerveza sin razón. Qué se yo qué pensará, menos sé que quiere de mí. Quizá no quiero saber que no quiere nada conmigo.

Debes dejar que el tiempo haga su tarea, me ha aconsejado Karina, cuando le explico que creo que estoy enamorado, y me pongo a imaginar, por millonésima vez, que ella viene y me dice que le ha gustado la frase esa de la canción de Jorge Drexler, que le he dicho que me recuerda a ella, sí, esa que habla de tener su sonrisa como mi bandera, y ya luego, lo que tenga que ser, pues que sea. Bastará poco tiempo para que su contestadora pidiéndome que deje un mensaje me traiga a la realidad.

NECESITO AYUDA, ALGUNA MANERA DEBE HABER PARA Q J. PIENSE EN MI. ACEPTO SUGERENCIAS, ESTIMADO LECTOR QUE NOS ACOMPAÑAS:

Entra en el humo...

domingo 24 de mayo de 2009

necesito mis poderes


Me había acostumbrado a no esperar nada de los sábados, hasta que salí con J. había olvidado lo que se sentía tener planes. Salir solo es distinto, tarde o temprano te haces a la idea que la cuesta abajo va a aparecer, que el litro de cerveza se va a acabar y que la madrugada aparece sin novedad. Pero ya cuando tienes una cita con quien sea, hay que planear alguna estrategia, hay que desempolvar los poderes para ser interesante.

Me embarré hasta los codos en mi intento por hacer un empaque decente al disco de Coldplay que le regalé. Pensé que me iba a abrazar y gritar gracias, perdí. Voy a guardarlo dijo. Supe entonces que la noche iba a depender de mi capacidad para hacerla reír. Si con el regalo no daba muestras de querer besarme, tendría que aparecer la personalidad que Noel se empeña que muestre, la del tipo seguro de mí mismo que no soy y súper divertido que pretendo ser


Esta niña no me va a besar, ni esta noche, ni la próxima semana, ni nunca, le dije a Noel por el teléfono desde el baño. Se me habían acabado los temas de conversación y la verdad nunca he sido bueno en el asunto de la seducción. Prueba a decirle que le quieres dar un beso, si se enoja o duda, entonces hablamos, pero si no dice nada, entonces todo bien. Según Noel, mientras más claras están las cosas, mejor.

No me atreví. No se me ocurrió como llevar la conversación que en ese rato estaba en ese grupo tiene buena música, a la verdad me gustaría darte un beso. Dejé que la noche arrastrara la cita para donde le diera la gana, hablé un par de idioteces más y hasta inventé una teoría de no sé qué cosa. A las tres de la mañana estaba listo para asumir que la noche iba a seguir un rumbo tan natural como cuando J se inclinó en el taxi para que la abrazara.

Me sorprendió que J me besara, sobre todo, porque no dijo nada al día siguiente en mi casa. Nunca supe si le gustó besarme, y ni por asomo iba a ser tan idiota de preguntarle qué diablos había pasado. Mentí que dormí bien, la verdad es que estuve despierto desde la madrugada tratando de averiguar si ella me había besado, o la había besado yo, o si de pronto se había enojado con el beso. Un adolescente total. Ella dijo que había dormido bien.

Cuando manejábamos pasé tratando de adivinar lo que pasaba ese rato por su mente. Supongo que cuando le den ganas de besarme nuevamente lo hará, supongo que me debo esforzar en gustarle más, supongo que los diez soles que tiré en la calle, nervioso como estaba, los habrá encontrado alguien, y supongo que ella no ha visto a nadie empaparse la ropa con cerveza tanto como a mí.

Seguiré saliendo con ella, supongo, es nueva la sensación de planear algo teniendo en cuenta a alguien, ya la había olvidado. Necesito más métodos para convencerla de que besarme es una buena opción, necesito que mis poderes no se resuman a hablar de libros, necesito el talento de Noel,pero sobre todo necesito poner cuanto antes mi presencia en su pensamiento, con eso creo que puedo ser infalible.

Entra en el humo...

martes 19 de mayo de 2009

Estimado Mario.


Me he enterado que hace un par de días, eligió usted irse al cielo para seguir escribiendo en verso cualquier cosa que nos arranque una sonrisa sin el mayor esfuerzo. No voy a hacerme el posero en este momento, y a la vejez, para decir que he leído toda su obra y soy fanático suyo, porque eso, no es cierto y yo no miento.

Leí, sí, La sirena viuda, y leí también La tregua, pero lamentáblemente y he de decirlo con mucha verguenza, de ahí no he pasado. Este pequeño mensaje es para agradecerle en primer lugar a usted por darme a conocer poemas como No te salves, y Hagamos un trato. Me sirvieron para darme cuenta que cuando los recitaba estaba enamorado.

Le sirvieron a ella, para darse cuenta que era uno más de esos cursis que la perseguían y que no iba a pasar nada si es que me daba un portazo en la cara. Reproduzco los poemas a continuación para brindarle un homenaje a su partida. A la suya, estimado Mario. La partida de la dama en cuestión no se homenajea, nunca se recuerda a nadie que no se quiso quedar.


No te Salves
te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino

y te salvas
entonces
no te quedes conmigo

Hagamos un trato
Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo

si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo

si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo

pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted

es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo

Entra en el humo...